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Chistes

004 – De Chinos

1 – Un Chino de Vacaciones en Caracas 

Un chinito se ganó un viaje 5 estrellas y todo pagado a Caracas Venezuela. Estaba en el restaurante, y cuando le dieron el menú, no entendió nada, exasperado, le preguntó al camarero:
– ¿Qué me lecomienda?
– El mondongo es excelente.
– Esta bien, leme mondongo.
Pasada una semana que el chinito estaba allí, el pobre estaba harto del mondongo, porque sólo eso comía, pues sólo eso conocía.

Andaba muy triste cuando se encontró con un amigo suyo. Hablando, el chinito le contó su problema.

– Ah, pelo yo lecubrí algo nuevo, ¡Ensalada!
El chinito se fue muy contento, y en la comida le dijo al camarero:
– ¡Quielo ensalada!
–  Muy bien, ¿De qué la desea?
– ¡De mondongo!

2 – Un Americano de Vacaciones en China

Un americano llegó a una posada china y le preguntó al posadero, un anciano de 120 años de edad, si tenía un cuarto para pasar la noche.

Éste le respondió que sólo tenía una habitación en el tercer piso, junto al de su nietecita. Pero le advirtió de que si le pasaba algo a su nieta le aplicaría los tres castigos chinos. El tipo le aseguró que no iba a pasar nada y tomó el cuarto.

A la hora de la cena bajó por la escalera una dulce chinita de unos 20 años de edad, muy linda y sensual. Durante toda la cena la chinita no dejaba de mirarlo y el hombre no podía dejar de pensar en lo que le había dicho el anciano.

Pero cuando llegó la noche, el americano no pudo resistir la tentación y entró en el cuarto de la jovencita en el que pasó mucho, pero que mucho tiempo.

Cansado volvió a su cuarto a descansar y quedó profundamente dormido tras tanto ajetreo.

A la mañana siguiente, al despertar, se encontró con una roca inmensa encima de su cuerpo con un papel que decía: “PLIMER CASTIGO CHINO: loca de 50 kilos encima del cuelpo”.

El tipo sonrió y pensó que si eso era lo peor que podía hacer el pobre anciano no iba a haber mayor problema.

Se levantó, cargó la roca y la arrojó por la ventana. Fue entonces cuando vió otro papel en el marco de la ventana que decía: “SEGUNDO CASTIGO CHINO: loca amalala a testículo delecho”.

El americano al ver como desaparecía la cuerda que amarraba la roca no se lo pensó dos veces y se tiró por la ventana. Mejor un par de huesos rotos que un huevo menos- pensó.

Pero cuando caía por el segundo piso pudo leer un gran cartel en la fachada que decía:“TELCEL CASTIGO CHINO: huevo izquieldo amalalo a la pata de la cama”.

3 – Un Record Guiness

Un chinito batió uno de esos extraños récords Guinness. Él solito fue capaz de hacer el amor con al menos una mujer de cada país. Cuando le entrevistaron, éstas fueron algunas de sus respuestas:

Entrevistador.- ¿Cómo es la mujer Ecuatoriana?.

Chino.-Es muy tielna y hace el amol una y otla vez sin cansalse.

E.- ¿La Alemana?.

Ch.-Le gusta hacel el amol en glupo, tles al mismo tiempo.

E.- ¿La argentina?.

Ch.- Muy fogosa. Más de 12 holas, dándole y nunca se cansaba.

E.- ¿Y la Belga?.

Ch.- La belga la tengo echa mielda!

4 – Los Chinos matemáticos 

Había una vez, dos matemáticos chinos que andaban de viaje por Nueva York, pero una noche decidieron ir a ver lo mas famoso de la ciudad: decidieron ir a un “table dance” y deleitar sus diminutos ojos con las  belleza de las mujeres de occidente.

Siendo matemáticos, y para no pagar la entrada en vano, acordaron que sólo uno de ellos iba a entrar; si estaba bien el ambiente, avisaría al otro por medio del mesero.

Cuando entró el primer chinito, después de 1 hora, finalmente le mandó al amigo una nota con el camarero, la cual decia:

31 61 1001 41 +1001 +41 20! 20! 20!

Cuando el segundo chinito vio esto, entró corriendo al lugar.

El camarero quedó sorprendido de que con solo unos números, el otro hubiera entendido. Enseguida fue a preguntarle a los chinitos que significaban, a lo que respondieron:

– ¡Ah! Muy sencillo, señol camalelo: 31 61 1001 41 +1001 +41 20! 20! 20! (leído por el chino: t’entla uno, sesenta uno, mil-a uno, se cualienta uno, cuanto más mil-a uno, más se cualienta uno…vente!,vente!,vente!)

5 – Los Perros del cura Curro

Este era un chino que tenia su residencia al lado de una iglesia y el cura Curro de la iglesia tenia en su jardin varios perros que todas las noches ladraban hasta que una noche el chino muy molesto se levanto y fue a la jefatura:

– Señol agente vengo a denuncia que los pelos del cula culo no me lejan dolmil,

– Y que tiene que ver la jefatura en eso, afeite y ya.

– Bueno entonces voy a matal al cula culo y a sus pelos se lo advelti…

Fuente: http://www.monologos.com/etiquetas/chinos/

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Acerca de ojarbol

Me gusta leer, ver películas y escuchar música; este blog lo hice con esa intensión de mostrar lo que he leído, las películas que he visto y las canciones que me han marcado; que me han gustado para comentar y compartir.

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